19 febrero 2009

Un modo de verla.

Imagina que al acudir al médico para una inspección rutinaria te dan muy malas noticias: has sido infectado por un virus que mata a todos a los que infecta. El virus muta tan a menudo que su comportamiento es totalmente impredecible. Puede permanecer en estado latente muchos años, o puede matarte fulminantemente en una hora. Puede llevarte a sufrir un ataque al corazón, innumerables formas de cáncer, demencia, incluso suicidio; de hecho, parece que no existe ninguna certeza en lo relativo a cuál puede ser su estado final. En cuanto a las estrategias para evitar el contagio - dieta y control médico, amarrarse a la cama-, de nada valen. Puedes estar seguro de que incluso viviendo únicamente para contener al virus, morirás, porque no hay cura alguna y la corrupción de tu cuerpo ya ha empezado.

¿De qué devastador virus estamos hablando?

Desde luego, mucha gente consideraría unas palabras así como noticias terribles... pero serían realmente noticias? ¿No equivale la inevitabilidad de la muerte a tal diagnóstico? ¿ No tiene la vida misma todas las propiedades de nuestro hipotético virus?

(Taducido - libremente- de The End of Faith, de Sam Harris.)

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