Es tan célebre la sentencia de Marx "la religión es el opio del pueblo" como ignorado el pasaje donde se halla:
El sufrimiento religioso es, a la vez, expresión del sufrimiento real y una protesta contra el sufrimiento real. La religión es la expresión de las criaturas oprimidas, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de una situación desespiritualizada. Es el opio del pueblo. El pueblo necesita abolir la religión, su felicidad ilusoria, para recuperar su verdadera felicidad.
Una crítica a la filosofía del derecho de Hegel
La tesis implícita en este párrafo es , en lo esencial, la misma que ha impulsado la mayor parte de la tarea filosófica de Nietzsche.
Este mostró que tras la religión se ocultaba un profundo desprecio por la vida. El otro mundo, el Dios protector, sólo era un deseo de los desventurados - que trataron de imponer vía la moral. En resumen, el sentimiento religioso es un sustitutivo de la vida no gozada, de la vida sufrida. Si un detective quiere detener al asesino de Dios, no debe vigilar al filósofo alemán. Debe buscar al goce de la vida.
Pero el enfoque de Marx es de más largo alcance. A Nieztsche le frenaban sus prejuicios aristocráticos; el saber vivir sólo correspondía a los elegidos. Sin embargo, el autor de
El capital vio la posibilidad de que los seres humanos más aparentemente despreciables, los que perdían su vida entre el hollín de la fábricas y el alcohol de la taberna, olvidasen el paraíso ficticio y creyesen en la posibilidad de crearse uno ellos mismos que hiciese prescindible aquel.
Ojalá no me equivoque y el clamoroso silencio de las iglesias los domingos sea la consecuencia natural de estas reflexiones.
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Desde luego, la idiotez antioccidental intenta hacernos creer que el laicismo y la razón son un valor negativo. Un día escuché a un consejero o comisario de algo dando una rueda de prensa con motivo de la publicación de un texto escolar sobre el Islam. Pese a su apariencia de burócrata, defendía encendidamente la religión y criticó el "frío laicismo".
Esta actitud es sólo un ejemplo de esta creencia tan moderna que afirma que sin religión no hay "espiritualidad". Esto se debe simplemente a que la mayor densidad de no creyentes está en occidente, claro. Por eso se cree a pies juntillas que sin una túnica azafrán o un turbante - la sotana no vale - los hombres somos meras máquinas vacías de sentimientos, puros animales egoístas. Como vemos, Marx creía lo contrario. A saber, que la religión es consecuencia de una "situación desespiritualizada". La religión, por tanto, no sólo no es fuente de espiritualidad sino que es producto de su ausencia.
Me complace leer esto en un texto de uno de los más grandes pensadores occidentales. Siempre me ha costado entender a los que suelen hablar de espiritualidad. Parece que hace falta algo suprahumano para que ésta acontezca. Nunca he comprendido qué puede tener que ver algo ajeno a los asuntos humanos con los sentimientos de estos - y presupongo que a esto se refieren con espiritualidad; si no es así, no sé que es.
Lo que sí que entiendo que tenga que ver con ella es el amor, la amistad, la belleza del mundo, y sus episodios.
No creo que se deba reparar más que en el asombroso universo en que habitamos para disfrutar de la "espiritualidad".